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Sobre mi
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Fotografias a alguien, es ir más allá de las apariencias, porque ninguna imagen puede tener profundidad si el fotógrafo se ha quedado en la superficie de quien está posando.
Hacer una fotografía es comparable al arte del joyero. El modelo aporta la gema, el fotógrafo la talla, la pule y la engasta para formar la obra final.
Solo si ambos quedan satisfechos, por la sesión y por el resultado, se puede empezar a hablar de una buena foto.

    

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Sobre mi

Palabras de un hacedor de imágenes

Empecé la fotografía en los tiempos del argéntico. Ya sabes: la cámara oscura con su ampliadora y las cubetas llenas de productos químicos, dónde la aparición de la imagen sobre el papel inmerso parecía siempre un milagro mágico.

Mi primer ídolo y maestro a fotografiar fue Jean  Loup Sieff. Me  encantaban sus  procesados  B&N y su  manera de  fotografiar  la  realidad  volviendo a crearla.  Una  de sus   formas   favoritas   de   transmitir visión personal de la realidad era el uso  del gran angular,  un 21mm  sobre todo.  Por eso sigo tiendo afición a los objetivos angulares; las deformaciones que  producen no  sólo  no  me  molestan,  sino que  me seducen.

Mi gusto  por el blanco  y negro se puede  deber  a  varias  causas, pero probablemente se deba a que soy  daltónico  y que calibrar colores  es una pesadilla.

El cuarto  oscuro deja  huellas  profundas en uno, y confieso que  esta  experiencia me  sirve  mucho  para  procesar el digital. Cultural porque  me he nutrido y alimentado de  la obra  de  fotógrafos de esta  especialidad, como Jean  Dieuzaide,  que  vivía en la misma ciudad  que yo, y Lucien Clergue.

Sin embargo, me confieso un gran admirador de Guy Bourdin por su creatividad, su carácter polifacético y su manera de inventar la fotografía de moda, que ha servido de inspiración a muchos grandes de la especialidad, después de él.

Pero los tiempos han cambiado. La luz electrónica se ha convertido en ineludible, y el post-procesado debe mucho a las habilidades con los ordenadores. Lo que, para mí, queda inamovible, es que lo que más me gusta en la fotografía, es la relación entre personas que se establece. Es extraño como la captación de una simple imagen, algo asociado con la superficie de las cosas, puede ser en realidad la expresión de una comunicación mucho más profunda.